Consortes del Miedo, el azul escaso del cielo troceado nos conmueve en ocasiones. Es perfecto, rememorar asaltos a mano armada entre las ruinas de mil corazones resecos. Fumigación; una linda ilusión del ácido corrosivo de los sueños, de las quimeras, de las inquietudes en forma de manta que abriga demasiado. Así las cosas, cientos en silencio acumulan munición en armarios escondidos. A veces los 25, disparamos al aire solo por escuchar el ruido. Consortes del Miedo, el azul del cielo es rojo.
Prostíbulo postrimería preso Facundo eleva manzanilla en torniquete de pelos agrios infundados con látex espiritual risible, gorjeado Ataülfo combina el semen de su otitis aguda y crónica estupenda en el anochecer de los ayeres por venir.